OPINIÓN. Sistema Eco-Agro-Alimentario: Un concepto para comprender una parte de la actual crisis de la humanidad.

victorbonillaEl pasado 4 de junio, con motivo del día mundial del medio ambiente, la oficina de Naciones Unidas para el Medio Ambiente lanzó un informe llamado, “midiendo lo que importa en los sistemas agroalimentarios: una síntesis de los resultados y recomendaciones de la Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad para la Agricultura y la Alimentación…” (TEEBAgri-Food, por sus siglas en inglés). Este informe viene precedido de otro informe más extenso llamado “Reporte de fundamentos científicos y económicos de la economía de los ecosistemas y la biodiversidad para la agricultura y la alimentación“.

Una de las ideas centrales que plantea este informe es el concepto de Sistema Eco-Agro-Alimentario; el concepto hace alusión a la integración de los sub-sistemas: ecosistema, suelo agrícola, pastos, pesca continental, mano de obra, infraestructura, tecnología, políticas, cultura, tradiciones e instituciones (incluidos los mercados) que participan de diversas maneras en el cultivo, procesamiento, distribución y consumo de alimentos.

Con esta definición, me pareció interesante el concepto, primero, porque tradicionalmente, los economistas agrarios, cuando analizamos la agricultura, es habitual que hablemos de sistemas agroalimentarios, haciendo alusión a la producción de alimentos bajo un enfoque aislado del resto de la cadena de valor (un ejemplo reciente es el artículo de opinión del Dr. Jorge Quiroz, Consejero de la Sociedad Nacional de Agricultura de Chile, en conmemoración de los 180 años de la SNA, ver adjunto), y en algunos contextos, cometemos el error de no destacar la importancia que poseen los agroecosistemas, al ser la base de recursos naturales y servicios que la naturaleza entrega a la sociedad en forma de alimentos, fibras, energía, productos medicinales y productos ornamentales, ente otros. A su vez, es fuente de la mayor, y más importantes bienes económicamente invisibles, despachado en forma de servicios ambientales como es la polinización, el control de plagas, el aprovisionamiento de agua, el ciclado de nutrientes, la regulación micro climática, la protección de cuencas, regulación de sequía, etc. Además de ser el sector económico que más empleo genera en el mundo.

Segundo, porque el término hace referencia a la integración de las instituciones y marcos regulatorios que influyen o están afectados por el sistema. Lo que tradicionalmente, gran parte de los economistas agrarios, encontramos alejado al estereotipo del profesional de esta disciplina, básicamente porque el perfil es fundamentalmente técnico. Y al menos en mi experiencia, como que suele ser complicado explicar a colegas, la estrecha relación que existe entre economía política con el ejercicio del activismo, la imagen pública, el Lobby, o el ejercicio mismo de la política partidista. Por ejemplo, este reporte desataca la importancia de la participación del gobierno, las ONG`s, la banca, los negocios, los institutos de investigación y otros que formulan, dan forma o implementan acciones que determinan el desempeño y la configuración de la cadena de valor, mediante regulaciones, finanzas, políticas, campañas e innovaciones.

Otro ejemplo de esto, es la competencia asimétrica, síntoma de las desigualdad económica, tanto dentro como entre los hogares, comunidades y empresas, que son un factor clave que determina la forma en que operan los sistemas eco-agro-alimentarios. En concreto, dado el poder que ejerce muchas veces la empresa privada, influye en gran medida en la gobernanza de estos sistemas. Por lo tanto, es inconcebible hablar de sostenibilidad económica, social y ambiental, si no hablamos también de sostenibilidad política o la legitimidad de la gobernanza de los sistemas alimentarios y sus políticas rectoras, que también deben ser consideradas.

Para concluir, me parece un aporte positivo hablar de sistemas eco-agro-alimentarios, ya que a diferencia de viejos conceptos que aspiran a dialogar sobre sustentabilidad, no han sido capaces de generar un dialogo fluido entre los distintos modelos de agricultura que comparten propósitos aunque no necesariamente los medios para lograrlo. Porque siendo pragmáticos, el actual modelo de desarrollo ha superado los límites planetarios de operación segura para la vida, y la agricultura es responsable en gran parte de ello.

En una próxima nota compartiré las cinco perspectivas que existen para abordar el sistema eco agro alimentario desde un enfoque holístico. Mientras tanto, les deseo la mejor de las bendiciones y éxitos en todo lo que les rodea. ¡Hasta la próxima!

Con afecto,

Víctor Bonilla

Becario RLC-MEDEH Cohorte 2015

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